
-Pudieron ser los triunfos del chino Ríos, allá por mediados de la década del 90. Los universitarios cantando emocionados el Himno Nacional cuando Ríos vencía a Agassi, en el Lipton. De pronto, todos hablaron de tie break, de drop o de passing shot. El tenis comenzó a ganarle al fútbol.
El "Chino" Ríos con su escueta manera de hablar, con sus ojos pequeños de mirada arrogante y con su aspecto de dibujo animado Pocahonta, lo había logrado. Fruto de su talento logró ser el mejor en su momento del tenis mundial. Todos quisieron jugar y hasta vino la Copa Davis.
Los triunfos deportivos de Chile son tema de conversación obligado de la nueva clase media aspiracional ¿Imagínese si aparece un golfista?
-Pudo ser el retail y su absorción tipo aspiradora de todo negocio pequeño, del almacén de barrio y de la manera de comprar medio litro de aceite o el cuarto de poroto.
Con los hangares del retail la gente sobredimensionó su realidad y terminó encerrada con deudas en el mismo lugar donde proyectó su felicidad. El retail trajo la grandilocuencia y la distorsión. Recuerdo en los años 90, principios, cuando muchos pensaban que Antofagasta sería moderna si llegaba Falabella. Llegó Ripley, Falabella, Paris, La Polar… Todos cambiaron su televisor potón IRT por un Plasma o bien, todos hipotecando hasta los calzoncillos viajaron a una playa de Brasil para fotografiarse en el Facebook y con esto decirle a los amigos, que pudimos.
Pudieron ser las ofertas engañosas de Lan, con precios en vitrina que nunca son tales. Total hay que viajar y en Perú, especialmente Perú, exhibirse como turista a la par de los gringos y europeos. -Pudo ser el boom –palabra aspiracional- de la bohemia de Angamos y Avda. Brasil o viceversa y esa absurda necesidad de exhibirse –efecto de Fotolog o Facebook- en locales como el Boliche de Angamos con Rebeca Matte si se puede resumir en este el sentido aspiracional.
El Boliche con sus garzonas tipo cuica carreteada, su ambientación de intelectualidad snob y su sushi con chocolate, ordeñó(a) en sus puf cool a medio inflar a una generación de profesionales recién cosechados de la UCN o la UA, todos con el común de relajarse con mojitos y vinos blanco helados o tinto, pero de buena cepa, mejor si es de apellido añejo.
Pudo ser el efecto los sueldos abultados de las mineras en proporción al tiempo de esparcimiento de los solteros y solteras. Es decir si se consumía agua mineral Cachantún ahora una Evian, o si se prefería una Escudo ahora una Torobayo, y así sucesivamente.
O si se iba a bailar a una discoteca del Huáscar, ahora a la OVO del Casino, y previo paso por El Fuego o en el caso de los duros, por el baño. Pudo ser la llegada la comida hindú o las sociales de Restonomía o la Tell Magazine.
-Pudo ser el auge inmobiliario con los créditos de casas a 2 mil UF, en el sector de las villas de la granja Kútulas, que tapizaron el desierto adorables casas tipo inglés o estadounidense, con piscinas, jardines y varias quinchos al aire libre, donde del asado carnicero se pasó al de Lomo Vetado, y después, con esto de los bonos mineros, al de Filete.
Los sábados por la noche todos aquellos sectores denominado Kútulas o Jardines del Norte o por el sur, el Alto Gran Vía o Parque Inglés, huele a asados y a ruido de celebraciones y fiestas, en su mayoría profesionales. Después de las 2 de la madrugada, los Loft del Parque Inglés expelen gemidos de chicas o chicos cosechados en la disco o en el www.sexantofagasta.cl.
Pudo ser Hornito y una recordada fiesta electrónica donde llegó Pedro, Juan y Diego, pues claro, el rock se marginalizó con el machismo del heavy metal y el thrash, y la onda electrónica se consolidó como más divertida y a la vez más atractiva para ellas, además que la electrónica está de moda en Europa y es más linda la gente que la baila. Por esto vino Zeta Bosio y Mawashi. - Pudieron ser los cromados modelos de las 4x4, Mitsubishi, Kia, Jeep, Toyota o Nissan.
Autos grandes y poderosos como proyecciones de la masculinidad –considerando a Mc Luchan- minera. Mejor un adhesivo del Dakar ¿El Dakar? Espectacular. Brillante. Permitió a Antofagasta proyectarse al mundo. Pudo ser el Dakar. Pudieron ser las productoras. Pudo ser el surf. Pudo ser el parapente. Pudieron ser los flaites que marcaron territorio. Pudo ser el ghetto de los Jardínes del Sur.
Pudo ser la cocaína. Pudo ser la tibieza y descompromiso social de la Concertación. Pudo ser el Facebook, el Twitter y el Buzz. Pudo ser. Algo pasó que nunca se está conforme y siempre se quiere más. El profesional antofagastino de clase media aspiracional, soltero o soltera, entre 30 y 40 años gana de promedio entre 400 mil y 1 millón 500 mil de pesos o un poco más con los bonos mineros. Si no se siente tocado por alguna de las características mencionadas, lamentablemente usted no es aspiracional.



1 comentarios:
Señorita! ya ves que muy pocos tipos merecen la pena. Y como dijo alguien por ahi; yo sé lo que valgo! jajajaj Y tú???????
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